COMO TOMAR EL VINO (I)

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Ahora que estamos empezando nuestro recorrido por el mundo del vino vamos a explicar cómo se degusta una copa de vino, para disfrutar plenamente de todo el abanico sensorial que este producto de la tierra nos ofrece.

El vino debe tomarse en copa, es importante que sea ancha en la base y estrecha en la parte superior, pues de esta manera los aromas se aprecian mejor

El proceso inicial de oxidación al verter un vino de la botella a la copa hace que los aromas se intensifiquen. A este proceso se le denomina abrir el vino. El buen vino tiene muchos aromas que ofrecer.

Una vez en boca, la lengua tiene un papel primordial en la degustación. Los sabores que pueden percibirse en la lengua son: dulce, salado, agrio, amargo y umami. Todos los demás matices los captamos a través del olfato.

Hasta hace cierto tiempo se creía que estos sabores eran percibidos cada uno de ellos en una zona concreta de la lengua, hoy sabemos que es toda ella la que percibe todos los sabores a través de las papilas gustativas.

Para tomar el vino no hay que llenar mucho la copa; de esta manera se puede agitar el contenido sin derramarlo. La cantidad más conveniente es de 1/3 a la mitad de la copa.

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Una vez abierta la botella puede olerse el corcho para recibir las primeras impresiones olfativas y visuales, aunque esta costumbre hoy día no se considera relevante a nivel olfativo. Si sirve a nivel visual para determinar el estado del corcho, si ha habido fugas, o ha sido atacado por insectos barrenadores.

Debemos oler el vino de nuevo una vez servido en la copa, primero sin removerla. Una vez comprobados los aromas más inmediatos, la copa debe ser removida con movimientos circulares para que se evapores los ésteres (principales moléculas del aroma). Al agitar el vino en la copa observaremos las lágrimas o piernas del vino (gotas que caen por las paredes del interior de la copa). Según su aspecto nos informan por un lado, de la limpieza de la copa (si no aparecen lágrimas es indicativo de que la copa está sucia), y según su grosor nos aportan información sobre el contenido de alcohol: contra más gruesas son más contenido alcohólico tiene el vino.

La copa debe ser sujetada por el tallo y no por el cuerpo para no calentar su contenido. Para oler bien el vino hay que meter la nariz dentro de la copa. Los aromas del vino van evolucionando a lo largo de la cata.